El diálogo entre comunidades indígenas y gremios productivos locales abrió un nuevo capítulo en la protección ambiental y la sostenibilidad rural. El pasado 5 de agosto, en el municipio de Ciénaga, líderes arhuacos, koguis, wiwas y kankuamos se reunieron con representantes de cafeteros, arroceros, bananeros, pesqueros y ganaderos, en un encuentro histórico solicitado por los mamos, guardianes de la Línea Negra, territorio de profundo valor espiritual y ambiental.
La cita, realizada en el restaurante Aguas Vivas, buscó generar un espacio de escucha mutua y construcción conjunta en torno a la conservación de los sitios sagrados de la Sierra Nevada y la Ciénaga Grande.
Uno de los puntos más destacados fue la participación de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), cuyo trabajo en ganadería sostenible en la región llamó la atención de los mamos. “Les hablamos de la ganadería sostenible que se viene trabajando en la Línea Negra, cuidando las fuentes de agua y protegiendo los árboles sin afectar los sitios sagrados”, explicó José María Díaz Tamara, secretario técnico de Magdalena.
Este modelo, que ha incluido brigadas y capacitaciones con participación de comunidades arhuacas, promueve buenas prácticas ganaderas desde una visión intercultural. Para los mamos, el respeto por la tierra, el agua y los árboles no es una decisión técnica, sino un mandato espiritual, razón por la cual valoraron especialmente este esfuerzo.
El encuentro concluyó con el compromiso de mantener y fortalecer este modelo de producción sostenible, considerado por los líderes indígenas como una de las experiencias más respetuosas con el entorno ancestral.
Este acercamiento no solo refuerza la confianza entre actores históricamente distantes, sino que también abre la posibilidad de replicar la cooperación en otras regiones del país. La inclusión de saberes ancestrales en las decisiones sobre el uso del suelo podría redefinir el concepto de sostenibilidad en el sector agropecuario colombiano.

