El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, abrió la posibilidad de reactivar la aspersión aérea como herramienta para contener el crecimiento de los cultivos ilícitos, argumentando que la tecnología actual “reduce enormemente los riesgos ambientales y de salud”.
La declaración se produjo tras un consejo de seguridad en Bogotá, en medio de la preocupación del Gobierno por el incremento de hectáreas sembradas y la resistencia de algunas comunidades a la erradicación manual.
Sánchez recordó que en 2021 se erradicaron 106.000 hectáreas, pero ese mismo año se registró un aumento de 60.000. “La erradicación manual ralentizó el problema, pero no lo resolvió. Con las capacidades actuales podemos focalizar esfuerzos, minimizar daños y usar drones masivamente”, aseguró.
El ministro también expresó su expectativa de que la Corte Constitucional reevalúe la sentencia de 2015 que suspendió la aspersión con glifosato por sus efectos en la salud y el medioambiente.
El pronunciamiento coincide con el del presidente Gustavo Petro, quien, tras los recientes ataques y secuestros de militares en Cauca y Guaviare, pidió al alto tribunal “reconsiderar su fallo” y advirtió que “allí donde la ciudadanía ataque al Ejército habrá fumigación aérea”.
Los secuestros de 45 soldados en El Tambo (Cauca) y de 33 en El Retorno (Guaviare), así como el ataque en Putumayo que dejó a dos militares con graves quemaduras, marcaron un punto de inflexión en la política antidrogas del Gobierno.
Sánchez enfatizó que el objetivo es “reducir enormemente los cultivos ilícitos sin exponer innecesariamente la vida de nuestros soldados y policías”.

