Este martes, las comisiones económicas del Congreso hundieron la reforma tributaria impulsada por el Gobierno del presidente Petro, que pretendía recaudar cerca de $16 billones para cerrar el déficit del Presupuesto General de la Nación 2026. La decisión se tomó luego de varias sesiones marcadas por denuncias de dilaciones y constantes aplazamientos por falta de quórum. Finalmente, en la Comisión Cuarta del Senado la votación fue 9 en contra y 4 a favor, lo que selló el destino del proyecto.
Con el archivo de la iniciativa, varios impuestos planeados quedaron descartados: no habrá IVA del 19 % a los licores (que actualmente pagan 5 %), ni IVA a los juegos de suerte y azar, ni al sector de vehículos híbridos.
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Pero el debate no termina ahí: la representante cercana al Gobierno, Olga Lucía Velázquez, anunció que impulsarán un “plan B”. Se trata de un proyecto de reactivación económica —ya aprobado en primer debate— que aspira a recaudar unos $6 billones, con mecanismos distintos.
Mientras tanto, la desaparición de esta reforma tributaria allana el camino para que la Comisión Séptima del Senado retome la discusión sobre la reforma a la salud. El escenario político (y fiscal) entra en un nuevo tramo, con menos costos por ahora, pero con nuevas apuestas sobre la mesa.

